El Ademar recupera la sonrisa a costa del Villa de Aranda. Partido sumamente inportante el que se disputaba en el pabellón de los deportes y esta vez sí le salió cara al conjunto leonés.
Archimotivados, concentadros en ataque, y un poco mejor en defensa, los hombres de Luis Puertas salieron victoriosos de lo que era una auténtica final.
El boquete definitivo se abrió en la segunda mitad. Las distancias se abrían hasta los seis goles y daba la impresión de ser definitivo. Los visitantes lo intentaban, pero nada les salía.
Restaban diez minutos (33-28), Juan Castro era excluido por una tontería, pero el equipo seguía dando la cara. Se hacía el silencio en el lado de los seguidores amarillos, y a pesar de los problemas de la porteria local, el encuentro parecía sentenciado.
Tras un tiempo muerto visitante, aparecía el portero Marcos y la historia acababa en gol a la contra. Ahora sí que todo estaba resuelto. Dos puntos que dan oxígeno y tranquilidad al Ademar.
Queda mucho margen de mejora, pero este viernes había que ganar o ganar. Ya no llueve tanto.

