Se acerca el momento. La Cultural lleva coqueteando con el descenso tres partes de la temporada, pero como quiera que sea esto del fútbol, tras los últimos resultados, la situación le ha dado algo más de vida. No nos engañemos, si no ocurre nada anormal, el equipo lleva camino de 1RFEF, pero este deporte muchas veces no entiende de lógica.
Lo primero que tiene que ocurrir es un triunfo de los de la Rubén de la Barrera. La dificultad del choque significa poder con un Burgos que se juega meterse en la fase de ascenso. Durante el pasado miércoles, el servicio de prensa blanco informaba que no restan entradas, lo que significa que una vez más durante esta campaña el estadio se va a quedar pequeño.
Distintos socios piden una implicación total por parte del resto del público para crear un clima tremendo a favor de la Cultural que no podrá contar con varios jugadores por lesiones como Manu Justo, Tresaco, Rodri o Calero. Homam tampoco podrá jugar al encontrarse en la concentración de la selección de Qatar para el Mundial de fútbol. La única duda lleva el nombre de Thiago Ojeda aunque llegaría muy justo. Los seguidores quieren convertir el estadio en un gran mosaico blanco.
La subdelegación del gobierno ha decretado el partido de alto riesgo para prevenir posibles situaciones no deseables tanto en el casco antiguo de la ciudad, como en el estadio. No obstante, la Cultural ha enviado 1000 entradas al cuadro burgalés.
El horario es unificado, lo que recuerda a lo que se denominaba hace tiempo «jornada de transistores». Si el triunfo ante los burgaleses es necesario, igual de fundamental debe ser la derrota del Cádiz.

