No pasan las horas, ni tampoco los minutos. Ya jugó el Ademar, se acaba la Primera División. Sales a dar una vuelta. Te enteras que se ha metido la Ponfe. El reloj sigue sin avanzar, aunque ya es de noche. Es difícil no pensar en la Cultural. Le das mi vueltas al partido. Juegas a adivinar lo que va a ocurrir. Crees que por ser de León y haberse sufrido tanto, mereces llevarte una alegría.
Sin embargo, no depende de socios, ni aficionados. Ni tan tan siquiera de Dios, en tal caso el juez será el balón y aunque no lo creamos la suerte ya está echada. Cientos de entrenamientos, decenas de ruedas de prensa, ahora toca jugárselo en 90 minutos.
Cultural vs Burgos. A media tarde, León estará parado junto a un transistor. Soñando que no gané el Cádiz, y que sí gané la Cultu. Otra ocasión, la última, pensará más de un socio que está noche revisará que la camiseta y la la bufanda estén preparadas para un día de los grandes.
Ver la imagen de Rubén de la Barrera inspira motivación y liderazgo. Sin embargo, no todo va a depender de entrenadores. Lo primero es no cometer errores, lo segundo entregarse como nunca, y lo tercero acertar. Sí ocurren estos condicionantes, habrá opciones. Si no, todo será casi imposible.
El Burgos también se la juega. Ellos no tienen peligro de descender, aunque sí se pueden meter en play-off. 1000 burgaleses estarán en el campo. Lleno absoluto. Partido de alto voltaje, por eso la declaración de alto riesgo.
(18:15 horas, una hora antes en Esradio León, Astorga y La Bañeza). Jornada no apta para cardiacos. Ojalá haya suerte, de cualquier manera es deporte, el bello circo del deporte.

