Noche cerrada en Castellón. Huele a mar y también a maldición. Casi hora y media de partido, y la Cultural ha jugado muy bien al fútbol. Innumerables ocasiones, control del ritmo, si alguien merece ganar es la escuadra de Rubén de la Barrera.
Sorprende ver al qatarí Homan en la alineación, pero el pelotero lo hace bien. Eso sí, a la hora de rematar no tiene suerte. Dispone de hasta cuatro ocasiones de gol, pero la diosa fortuna no le acompaña. Los de Castalia luchan por vencer para meterse en play-off de ascenso, pero no pueden con el dibujo planteado por Rubén de la Barrera.
LLega uno de los pocos errores. Hinojo se gira. Primero corre dirección a la puerta contraria, pero luego gira y la carrera le lleva a las cercanías del área propia. Se lía el lateral y de un lío a otro y del otro lío a gol. Porca miseria. Otra vez un castigo sobrenatural.
Duele el tanto de los de Castellón, como no va a doler, pero no hay tiempo para bajar los brazos. La Cultural se tapa la herida que mana abundante sangre como puede y no piensa en rendiciones, ni cosas similares. Pasan los minutos. No hay forma de marcar. Algún aficionado que está en la grada mira al cielo como pidiendo ayuda celestial y llega el milagro. Penalti claro sobre Sobrino que transforma Chacón y se salva la parada cardiorespiratoria. Llega el tanto y el final. Hay vida, aún hay vida. Hay que creer. Ahora a por el Andorra y como sea, a los de Piqué hay que ganarles.
Restan 11 partidos. La salvación está a 8 puntos. La marca el Real Valladolid que tiene que visitar el Reino de León. Es posible, tiene que ser posible. Ahora toca demostralo.

