Lo merecía el culturalismo. Un triunfo de casta y garra que deja con vida a un equipo que se resiste a rendirse. Más problemas no podía tener la Cultural, pero su entrega le dio el premio deseado, tres puntos ante la mejor escuadra de la segunda vuelta de la liga.
De la Barrera insistió toda la semana en tirar del orgullo y sus jugadores le hicieron caso. Concentración máxima, mínimos regalos y acierto cara al gol. Poco que reprochar a una Cultural que regresó a la necesita da senda de la victoria
Tras un primer tiempo muy igualado, la afición estalló en alegría tras el gol de Victor Moreno. Fue a la altura del minuto 60. Fue saltar el jugador al césped y marcar. Sin apenas tiempo para que los armeros reaccionaran, Barcic lograba el segundo y la felicidad inundaba la grada.
Llegaron ocasiones del Eibar, tampoco tantas. Badia era infranqueable. Solo de penalti y en los últimos instantes, los visitantes se acercaron en el marcador. Daba igual. La Cultural no dio su brazo a torcer y las matemáticas aún le dan razón. Dos partidos, dos finales y aún se puede creer en los finales felices.

