Una vez consumado el descenso, la Cultural tiene que levantarse de forma inmediata y empezar su enésimo proyecto. Lo primero, es lo primero y tras el partido ante la Real Sociedad B (sábado, 16:15), se antoja necesario anunciar el nombre del futurible entrenador.
Ayer, tras el desencanto propio de la situación por lo acaecido en el Estadio Reino de León, Rubén de la Barrera volvía a expresar su deseo de continuar en el puesto de entrenador, dejando muy claro que esa decisión va a depender en el nuevo director entrenador deportivo de la entidad.
Fue un final a una lucha sin cuartel por un milagro extraño. Mientras el Burgos CF festejaba acceder al play-off de ascenso (ojo, aún no es matemático), la plantilla local asemejaba estar desorientada. Hasta el centro del campo aterrizó el entrenador gallego de la Cultu para ir abrazando uno a uno a sus discípulos. Pronto comenzaron a caminar, como con miedo, para dar una vuelta completa al estadio. La afición, majestuosa, les respondió con una gran ovación y no cesaba de oírse la palabra «volveremos».
Ahora mismo la Cultural ya trabaja en la confección de la plantilla del próximo año. Antes, toca revisar números, hacer cuentas, decidir la pate técnica, pero tiene suficiente tiempo para todo. La pretemporada arrancará a mediados de julio y hay que buscar lo mejor de lo mejor para intentar dar el salto de categoría.
De la tarde de ayer, hay fotos inolvidables. La instantánea de Lucas Ribeiro en el circulo central. Allí estaba sólo el brasileño sin apenas público en el estadio, Lucas tenía la mirada perdida en el limbo.
Otros recuerdos no fueron tan bellos. Una persona de Burgos que ocupaba una de las cabinas de prensa, rompió de un puñetazo el cristal cuando escuchaba un gol que beneficiaba al cuadro burgalés. Una lástima que estas cosas sucedan en un recinto deportivo.

