Empate con sabor agridulce para la Cultural en su visita a tierras oscenses. En un duelo agónico por la supervivencia en la categoría, los de Rubén de la Barrera fueron superiores en juego y ocasiones, pero la falta de puntería y un infortunio defensivo les privaron de una victoria que habría sido balsámica.
Un arranque eléctrico y el zarpazo de Tresaco
El partido comenzó sin tregua. Apenas se cumplía el primer minuto cuando Edgar Badía ya tenía que vestirse de héroe sacando un disparo a bocajarro de Sergi Enrich. Sin embargo, la Cultural no se amilanó y respondió de inmediato. Tras un aviso serio de Tresaco a pase de Ribeiro, el propio Tresaco no perdonó en el minuto 7, mandando el balón a la escuadra para poner el 0-1.
La Cultural dominaba el centro del campo con unos inconmensurables Ojeda y Maestre, mientras Chacón ponía en aprietos constantes a Dani Jiménez. Parecía que el segundo gol leonés estaba al caer, pero el fútbol tiene caminos inescrutables.
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El infortunio de Satrústegui
Cuando mejor estaba el equipo leonés, llegó el jarro de agua fría. En el minuto 29, a la salida de un córner, la mala fortuna se cebó con Satrústegui, quien en su intento de despeje acabó introduciendo el balón en su propia portería. El 1-1 subía al marcador sin que el Huesca hubiera hecho méritos suficientes para el empate.
Antes del descanso, la Cultural tuvo el liderato del partido en las botas de Calero y en la cabeza de Rodri Suárez, pero la falta de acierto y las manos de Dani Jiménez mantuvieron las tablas al paso por vestuarios.
Monólogo culturalista sin premio final
La segunda mitad fue un asedio constante del conjunto leonés. Chacón, muy activo durante todo el encuentro, rozó el gol con varios disparos lejanos, y las incorporaciones de Collado y Bicho desde el banquillo le dieron un nuevo aire al ataque.
El Huesca, encerrado en su área y apelando al juego directo, se limitó a achicar balones ante una Cultural que se volcó por las bandas. Collado fue un puñal en los últimos minutos, pero sus centros no encontraron rematador en la boca de gol. Pese a que el equipo de De la Barrera mereció los tres puntos por insistencia y despliegue físico, el pitido final de Bestard Servera dejó el marcador en tablas.

