Fallece Urbano González, voz de la ELA en León y ejemplo de lucha hasta el final

León despide hoy a Urbano González, uno de los nombres que más fuerte han empujado para que la ELA deje de ser una enfermedad silenciosa. Su fallecimiento lo ha comunicado su mujer, Ana Carlota Amigo, a través de un mensaje en redes sociales, donde ha puesto palabras a su pérdida: “DEP Urbano. Amor mío, aunque hoy siento que me han arrancado el corazón. Quiero agradecerte tu amor, estos 24 años junto a ti. Te mereces lo mejor, has sido un ejemplo para todos, de pasión por la vida, de superación de obstáculos y de lucha contra la ELA”.

Quienes le conocieron, o le escucharon de cerca alguna vez, saben que Urbano no se conformó con “vivir con” la enfermedad: la convirtió en causa. Exjugador de baloncesto, bombero, apicultor y activista, decidió contar lo que muchos no pueden contar ya: cómo la ELA va cercando el cuerpo y cómo, con ella, se estrecha también el margen de las familias si no existen apoyos reales.

Un pregón que fue mucho más que una fiesta

Hace apenas unos meses, Urbano fue el encargado de abrir las fiestas de la Santina y San Froilán en la Casa de Asturias de León con un pregón que se quedó en la memoria por lo que tuvo de verdad. Con ironía y cercanía, puso a la gente en el lugar del paciente, describiendo la dependencia progresiva, los cuidados continuos y el vértigo de una enfermedad que no espera.

Y, sin rodeos, reclamó lo que llevaba tiempo reclamando: recursos. Lo resumió con una frase que golpeó por su claridad: “Quiero exigir que se financie de una vez la ley ELA. Cada año mueren mil personas en España porque no pueden cubrir sus necesidades básicas. ¿Qué son 250 millones para un país? Es ridículo, pero salva vidas”.

La voz que no dejó de insistir

En León, Urbano puso rostro a una realidad que muchas veces se vive a puerta cerrada. Habló también de los enfermos en la provincia y pidió no olvidarlos, porque detrás de cada diagnóstico hay una casa que se reorganiza entera desde horarios y sueldos hasta fuerzas y grandes miedos.

León pierde hoy a un referente, pero su pelea deja una pregunta incómoda, y urgente, encima de la mesa: cuánto tarda un país en llegar a tiempo. Hoy Urbano vuela alto, como sus queridas abejas.

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